Tepoztlán

Pueblo de aire

¿Cómo llegar?

Tepoztlán, municipio al norte de Morelos, está a 74 Km de la Ciudad de México y a 17
Km. de Cuernavaca. En coche llegas por la autopista México-Cuernavaca, en la desviación
a Cuautla, y por la carretera Federal Milpa Alta-Cuautla, en la salida a Oaxtepec. Si quieres
ir en autobús, en la Terminal del Sur (Taxqueña), cada hora parten camiones de Pullman de
Morelos o Cristóbal Colón.

¿Qué ver?

Ex-Convento de la NatividadEn el centro de Tepoztlán, rodeado por la imponente cordillera tepozteca, se encuentra uno de los símbolos del colonialismo morelense: el
convento de la Virgen de La Natividad, construido entre 1555 y 1580 por los frailes dominicos. En 1994 la UNESCO lo declaró "Patrimonio de la Humanidad".
Destaca la fachada, elaborada con semillas, que representa a la Virgen María en compañía de fray Domingo de Guzmán, fundador de la orden, y de Catalina de Siena, santa venerada por los dominicos.

Pirámide

Los xochimilcas edificaron una pequeña pirámide, entre los años 1150 y 1530, dedicada a
"Ometochtli-Tepoztécatl", dios del pulque, de la fertilidad vegetal y del viento. Tepoztécatl
uno de los 400 descendientes de Mayahuel, diosa del maguey, y Pantécatl, descubridor de
la fermentación del aguamiel. Destaca una lápida tallada con la figura de Ahuítzol, rey
mexica, y la inscripción "10 conejo", fecha de la muerte del monarca (1502 d. C.).

¿Dónde comer?

En el mercado de Tepoztlán pueden degustar platillos autóctonos.
- Itacate, palabra que proviene del náhuatl itacátl que significa barriga, era ofrecido
tradicionalmente como provisión de comida para el regreso a casa.
- Tlacoyos. Masa de maíz azul con frijol chino o haba. Puede ir con queso, nopales o papa.
- Quesadillas con chapulines (tostado con ajo, sal y limón).
La comida se puede acompañar con un te de hojas de naranjo o una michelada tepozteca,
con chile piquín, limón y sal.

Colibrí

Escondido entre halos de luz, el colibrí se mantiene “inmóvil” batiendo sus alas tan rápido que es imposible distinguir el movimiento, mientras su pico penetra las flores que rodean al tepozteco y succionan el néctar que les brinda la energía necesaria para volar a 115 km/h.
El ave se posa segundos junto a la flor y nos permite ver su plumaje multicolor, su largo pico y la cola que tiende a ser más grande que su cuerpo. Con atención se pueden observar los nidos que construyen en ramas altas.

Puma

Es muy difícil ver a estos leones americanos en las faldas de la montaña, pues el humano los ha cazado de manera inmisericorde, pero tal vez tengan la suerte de ver entre la maleza su elegante caminar. El puma, un felino que se destaca por cazar en solitario y que a diferencia de los africanos no ruge sino ronronea, por lo que es su fortaleza y tamaño lo que intimida a las presas. Esta especie en peligro de extinción, se ha resguardado en el corredor.

Amate: árbol de códices

El amate es un árbol que brinda sombra y conocimiento desde épocas prehispánicas. Sus raíces se tejen sobre la tierra creando un enramado ámbar fácil de identificar. Pero no sólo es la belleza del árbol lo que fascina sino el uso que se le da desde hace cientos de años, pues los indígenas recolectaban la corteza del árbol para macerarla y secar las láminas al sol, creando ese color dorado y la textura rugosa sobre la que asentaron los pocos vestigios
de la cultura que podemos disfrutar

Bugambilia: colorido local

Entre el empedrado de las calles y el cielo grisáceo, la alegría visual de Tepoztlán recae sobre la violácea textura de las bugambilias que invade las paredes. Este arbusto trepador originario de Brasil con su tallo leñoso y delgado repleto de espinas que se esconde detrás  de las hojas, se ha convertido en una característica morelense.

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